Día 5 – De la city al campo

Os escribimos desde nuestra cabañita en el parque nacional de Yosemite, bajo un cielo estrellado a mas no poder, porque esto es América y todo es a lo grande, cataratas, montañas, rocas, estrellas…
Por la mañana dejamos San Francisco no sin antes atravesar con nuestro super coche alquilado Lombard Street y el Golden Gate (con una niebla y un frio propios de Valladolid en Diciembre). Desde aquí queremos proponer públicamente un premio nobel para el inventor del GPS, ese cacharro que sirve para que si coges la salida equivocada de la autopista en Okland te lleve de vuelta al buen camino en 30 segundos. Por cierto, nos han dado el coche con el depósito vacio y hemos ido a una gasolinera. Puede parecer fácil pero aquí no hay gasolina diesel, solo de 87, 89 y 91 octanos. Después de pegarnos un poco con el surtidor hemos puesto gasolina sin problemas. Tras tres horas de coche con una parada para comer en Mariposa, un pueblo mítico de la América profunda, hemos llegado al parque nacional de Yosemite. Este parque es una pasada. Ya hemos hecho la primera ruta, ver unas cataratas e incluso Carol ha metido los pieses en el agua. Hay un montón de rutas para hacer y nos acordamos mucho de todos vosotros así que papa vete preparando las botas de montaña que si algún día nos toca la lotería os traeremos a todos aquí una semanita de excursión.

Lo primero que ves cuando llegas aquí es un video de cómo un oso se mete en un coche por la noche y roba comida de dentro destrozando el coche. Este es territorio de osos y si tienes comida está terminantemente prohibido dejarla en el coche porque por la noche llegan y se la comen. Al lado de nuestra cabaña hay una especie de contenedor de hierro para tirar la basura, con cierre anti osos, como todas las papeleras del parque. De hecho cuando llegas te hacen firmar un papel que dice algo así como que si te come un oso el parque no se hace responsable de nada y que algo habrás hecho tu para que te coma el oso. Esperemos no cruzarnos con alguno y si nos cruzamos que no tenga mucha hambre.

El parque, aparte de ser una maravilla de la naturaleza, está perfectamente preparado para las visitas, integrando las cabañas, tiendas, restaurantes, etc con el entorno.
Mañana toca patearse el parque.

PD: Mientas escribo esto acaba de llegar un ranger (la policía de aquí) revisando las papeleras anti osos y limpiándolas de comida. ¿No habíamos quedado que los osos no saben abrir las papeleras? Esperemos que por lo menos lo que no sepan abrir sea las puertas de las cabañas!
Buenas noches!
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