Día 1 – Persiguiendo al sol
Empezamos bien el día, 9 de la mañana y Peque esperándonos a la puerta de casa para llevarnos al aeropuerto. En dos horitas nos deja en la puerta de la T4, de lujo! Facturamos y una empleada de Iberia nos garantiza que aunque hacemos escala en Nueva York nuestras maletas irán directas a San Francisco. Nos da los billetes del vuelo y aunque aun no lo sepamos nos da los peores asientos del vuelo Madrid – Nueva York.
Montamos en el avión y nuestros asientos, aunque estaban elegidos a priori, han cambiado y son los de la última fila, al lado del cuarto de baño. Si, esos que son mas estrechos que los normales en la zona donde todo el mundo si no va al baño va a darse una vuelta. Además el de Salva está hundido. Claramente el peor asiendo donde hemos viajado nunca.
Una vez acostumbrados a los asientos llega la hora de comer, como estamos los últimos a Carol le toca menú vegetariano porque “se han equivocado y se han acabado los menús normales” Luego dicen de Ryanair…
Y llega la hora de aproximarse a NY para aterrizar. El avión empieza a dar vueltas como a 200 kilómetros del aeropuerto JFK. Las dos primeras vueltas las consideramos normales (tráfico aéreo?) la tercera nos empieza a mosquear. El capitán coge el micro y dice “Señoras y señores las condiciones meteorológicas en NY son adversas y nos han desviado a Boston” ¿Cómo? De repente nos vemos en un lio, a ver como llegamos de Boston a San Francisco. Además, en Boston ya hemos estado, ¿No podría ser otra ciudad? Nuestros deseos parecen ser oídos por el capitán “Señoras y señores, las condiciones meteorológicas en Boston también son adversas así que nos desviamos a Filadelfia” Toma! Mientras pensamos la estrategia a seguir cuando lleguemos a Filadelfia la mujer de uno de los azafatos (si, esas que vuelan por la patilla) nos dice que el capitán los tiene bien puestos y que si pilla hueco en NY igual nos lleva a NY en vez de a Filadelfia. Después de media hora mareando la perdiz al final gracias a Dios aterrizamos en el JFK. 25 grados y despejado (¿Dónde están las condiciones meteorológicas adversas?) y con solo una hora de retraso.
Nuestro siguiente vuelo sale en 75 minutos así que hay que darse maña en pasar inmigración. Salva la pasa sin problemas pero a Carol la dicen que tiene un apellido muy común (Rodríguez) y que la acompañe a otra sala. Fffff, problemón, a ver que pasa ahora. Menos mal que Carol se portó como una valiente y sin nervios ni nada acompaña a la Poli a una sala. Salva se queda fuera de la sala mientras entra Carol (a saber si la volverá a ver…) y según espera echa un ojo por la zona donde estaba y ve ¡¡¡La maleta de Carol!!! Me quedo en la cinta y cojo nuestras dos maletas (que tienen una bonita cinta que pone claramente SFO) y justo sale Carol de la segunda sala con su pasaporte sellado. Venga, date prisa, con la maleta pasamos un segundo control (el típico que no paran a nadie) y nos vuelven a parar. Un policía viejete nos pregunta 20 veces si llevamos comida. No, jefe, no llevamos comida pero cogemos un vuelo dentro de 50 minutos en la terminal 8 y esta es la 7. Si, ya, pero ¿Están seguros de que no llevan algún platano o algo así?” No food, jefe, que no… Después de preguntar no menos de tres veces por plátanos (creemos que le apetecía alguno) y manzanas nos deja irnos. Salimos, re-facturamos las maletas (muy fácil, solo era dejarlas en un punto nada mas salir) y corriendo a la terminal 8. El avión sale a las 18.15 pero va con 20 minutos de retraso así que llegamos bien.
El problema es que en el JFK hay un tapón de tráfico aéreo gigante y salimos con ¡dos horas de retraso! Contamos 14 aviones en una cola (conga de aviones) para despegar, por lo menos este avión es como Dios manda, hasta con wifi y todo!
Y aquí estamos, en el avión, después de recorrer los 6000 kilómetros de Madrid – NY y empezando a recorrer los 4100 de NY a San Francisco. Hora estimada de llegada 23 horas, eso en España son las 8 de la mañana, es decir casi 24 horas de viaje y a eso habrá que sumarle llegar al hotel. Mañana empieza lo bueno!
PD: Ya estamos en el hotel y nos toca descansar que nos lo hemos ganado.
Montamos en el avión y nuestros asientos, aunque estaban elegidos a priori, han cambiado y son los de la última fila, al lado del cuarto de baño. Si, esos que son mas estrechos que los normales en la zona donde todo el mundo si no va al baño va a darse una vuelta. Además el de Salva está hundido. Claramente el peor asiendo donde hemos viajado nunca.
Una vez acostumbrados a los asientos llega la hora de comer, como estamos los últimos a Carol le toca menú vegetariano porque “se han equivocado y se han acabado los menús normales” Luego dicen de Ryanair…
Y llega la hora de aproximarse a NY para aterrizar. El avión empieza a dar vueltas como a 200 kilómetros del aeropuerto JFK. Las dos primeras vueltas las consideramos normales (tráfico aéreo?) la tercera nos empieza a mosquear. El capitán coge el micro y dice “Señoras y señores las condiciones meteorológicas en NY son adversas y nos han desviado a Boston” ¿Cómo? De repente nos vemos en un lio, a ver como llegamos de Boston a San Francisco. Además, en Boston ya hemos estado, ¿No podría ser otra ciudad? Nuestros deseos parecen ser oídos por el capitán “Señoras y señores, las condiciones meteorológicas en Boston también son adversas así que nos desviamos a Filadelfia” Toma! Mientras pensamos la estrategia a seguir cuando lleguemos a Filadelfia la mujer de uno de los azafatos (si, esas que vuelan por la patilla) nos dice que el capitán los tiene bien puestos y que si pilla hueco en NY igual nos lleva a NY en vez de a Filadelfia. Después de media hora mareando la perdiz al final gracias a Dios aterrizamos en el JFK. 25 grados y despejado (¿Dónde están las condiciones meteorológicas adversas?) y con solo una hora de retraso.
Nuestro siguiente vuelo sale en 75 minutos así que hay que darse maña en pasar inmigración. Salva la pasa sin problemas pero a Carol la dicen que tiene un apellido muy común (Rodríguez) y que la acompañe a otra sala. Fffff, problemón, a ver que pasa ahora. Menos mal que Carol se portó como una valiente y sin nervios ni nada acompaña a la Poli a una sala. Salva se queda fuera de la sala mientras entra Carol (a saber si la volverá a ver…) y según espera echa un ojo por la zona donde estaba y ve ¡¡¡La maleta de Carol!!! Me quedo en la cinta y cojo nuestras dos maletas (que tienen una bonita cinta que pone claramente SFO) y justo sale Carol de la segunda sala con su pasaporte sellado. Venga, date prisa, con la maleta pasamos un segundo control (el típico que no paran a nadie) y nos vuelven a parar. Un policía viejete nos pregunta 20 veces si llevamos comida. No, jefe, no llevamos comida pero cogemos un vuelo dentro de 50 minutos en la terminal 8 y esta es la 7. Si, ya, pero ¿Están seguros de que no llevan algún platano o algo así?” No food, jefe, que no… Después de preguntar no menos de tres veces por plátanos (creemos que le apetecía alguno) y manzanas nos deja irnos. Salimos, re-facturamos las maletas (muy fácil, solo era dejarlas en un punto nada mas salir) y corriendo a la terminal 8. El avión sale a las 18.15 pero va con 20 minutos de retraso así que llegamos bien.
El problema es que en el JFK hay un tapón de tráfico aéreo gigante y salimos con ¡dos horas de retraso! Contamos 14 aviones en una cola (conga de aviones) para despegar, por lo menos este avión es como Dios manda, hasta con wifi y todo!
Y aquí estamos, en el avión, después de recorrer los 6000 kilómetros de Madrid – NY y empezando a recorrer los 4100 de NY a San Francisco. Hora estimada de llegada 23 horas, eso en España son las 8 de la mañana, es decir casi 24 horas de viaje y a eso habrá que sumarle llegar al hotel. Mañana empieza lo bueno!
PD: Ya estamos en el hotel y nos toca descansar que nos lo hemos ganado.
8 de julio de 2009 a las 10:15Me alegra saber que habeis llegado bien. Ahora a disfrutar del viaje. Muchos besitos. Susana.
8 de julio de 2009 a las 10:16
¿Plátanos y manzanas? A los 21 no nos dejan pasar por llevar unos doscientos plátanos por personas... Así habrá que buscar un destino diferente donde nos dejen llevar plátanos. Porque es como el tinto de verano La casera, Sin plátanos, no hay viaje. Nosotros aquí andamos (sin dejar que mamá llame a Alex XDDD)
besos, Alba
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